INMIGRACIÓN

La Biblia dice que debemos tratar a las personas de otras naciones con honor y respeto. Es importante recordar que el mundo entero le pertenece a Dios. Las personas que cruzan las fronteras nacionales para escapar de la pobreza y el peligro hoy son nuestro prójimo, independientemente de que no tengan permiso de estar aquí.

Temas

Los hechos

La población indígena es la única que no es inmigrante en los Estados Unidos; el resto de nosotros puede trazar sus raíces ancestrales a otras partes del mundo. Cuando nuestra nación se estableció, construyó un marco legal a fin de controlar de varios modos la inmigración

El Migration Policy Institute  afirma lo siguiente:

  • Cerca de 41.3 millones de inmigrantes vivían en los Estados Unidos en el 2013, el número más alto de todos los tiempos.

  • Los Estados Unidos atraen cerca del 20 por ciento de los inmigrantes internacionales del mundo, aun cuando representan menos del 5 por ciento de la población global.

  • Los inmigrantes suman el 13 por ciento del total de 316 millones de residentes de los Estados Unidos.

  • Si se suma a los niños nacidos en los Estados Unidos (de todas las edades) de padres inmigrantes, esto significa que cerca de 80 millones de personas, o un cuarto de la población de los Estados Unidos, son de primera o segunda generación de inmigrantes.

La inmigración de los Estados Unidos es solo un componente del problema de la relocalización global. Son preocupantes en particular los 65.3 millones de personas relocalizadas por causa de la guerra, persecución, hambruna y otros factores (en el 2015). La mayoría de estas personas fueron relocalizadas dentro de sus propios países, pero 21.3 millones eran refugiados y 3.2 millones buscaron asilo, de acuerdo a la agencia United Nations High Commissioner for Refugees (UNHCRpor sus siglas en inglés).

A continuación algunos hechos clave de los refugiados de el UNCHR:

  • Más de la mitad (54%) de todos los refugiados en todo el mundo provienen de tres países: Siria (4.9 millones), Afganistán (2.7 millones), y Somalia (1.1 millones).

  • Durante el 2015, solo 201,400 refugiados regresaron a sus países de origen. La mayoría regresó a Afganistán (61,400), Sudán (39,500), Somalia (32,300), o a la República Centroafricana (21,600).

  • Los niños menores de 18 años de edad constituían cerca de la mitad de la población de refugiados en el 2015, arriba del 41 por ciento en el 2009, y el mismo porcentaje para el 2014.

  • Por segundo año consecutivo, Turquía aceptó el mayor número de refugiados en todo el mundo, con 2.5 de millones de personas.

En los Estados Unidos, 38,484 refugiados llegaron a los Estados Unidos para reubicarse del 1 de octubre del 2016 al 24 de marzo de este año tras haber sido vetados en los centros extranjeros. Estos y los siguientes datos están disponibles en línea en el Refugee Processing Center de los Estados Unidos.

Los Estados Unidos admitieron a 8,839 refugiados desde el 2006 hasta principios del 2017 (años fiscales), de acuerdo al Departamento de Estado de los Estados Unidos. Texas recibió 671 de estos refugiados. Durante esos mismos años, los Estados Unidos admitieron a 33,165 personas de Afganistán con Visas Especiales de Inmigrantes (SIV, por sus siglas en inglés), y 5,091 vinieron a Texas.

El siguiente gráfico del Departamento de Estado refleja el nivel anual de llegadas de refugiados a los Estados Unidos y las regiones de origen desde 1975 hasta principios del 2017 (años fiscales que dan comienzo el 1 de octubre).

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Los inmigrantes en las Escrituras

Para ayudar a nuestra cultura y al cuerpo de Cristo a entender la inmigración, es necesario hablar de este tema dentro del contexto más amplio de la migración en las Escrituras.

La Biblia habla ampliamente de la migración y nos cuenta historias de personas de la vida real que sufrieron experiencias dolorosas al trasladarse de un país a otro, enfrentando situaciones que aún hoy en día son relevantes.

La historia de nuestra fe comienza con el migrante Abraham, a quien Dios le mandó dejar su lugar de origen para llegar a ser bendición de las naciones. Su bisnieto, José, fue víctima de tráfico humano, y 400 años después bajo el liderazgo de Moisés, el pueblo de Israel, al huir de la pobreza y el hambre, se convirtió en un tipo específico de migrante colectivo: los refugiados.

Rut se casó con un extranjero en su propia tierra. Su esposo murió y Rut viajó a la tierra de la familia de su esposo a buscar la unidad familiar, tal y como muchos migrantes lo hacen hoy día. Ruth vendría a ser parte del linaje de Jesús.

El Señor Jesús mismo fue una clase especial de migrante. Daniel Groody, teólogo y profesor católico, afirma que Jesús experimentó una doble migración. La primera es una migración cósmica, ya que vino del cielo a la tierra, dejó su gloria a la diestra del Padre y se encarnó a fin de salvar a la humanidad.

Jesús experimenta, en un momento posterior, un segundo tipo de migración. De niño tuvo que huir a Egipto para escapar de un intento de asesinato. Jesús es un migrante y su amor por nosotros no tiene límites; traspasa fronteras, tanto cósmicas como humanas, para alcanzarnos y salvarnos.

Más adelante en el Nuevo Testamento, Pablo y los doce apóstoles tienen que migrar para llevar las buenas nuevas al mundo. La fe cristiana es en esencia una fe misionera; requiere que los creyentes migren constantemente, pues de lo contrario no puede alcanzar a aquellos en los confines del mundo que la necesitan.

Si podemos reconocer que nuestra fe es una fe migrante, y si somos capaces de ver que los sinsabores de los inmigrantes hoy en día son similares a los de aquellos migrantes en las Escrituras, podremos identificarnos con ellos.

Si nos identificamos con ellos, será más fácil amarlos como a nosotros mismos. Una vez que declaremos ese amor, el siguiente paso será el abogar a su favor para así poder combatir las injusticias que enfrentan.

A fin de cuentas, nuestra meta como cuerpo de Cristo con respecto a los extranjeros entre nosotros es doble: ver a Jesús reflejado en los ojos de los inmigrantes que Dios nos ha traído, y ver a los inmigrantes con los ojos de Jesús.

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Las Escrituras: Los inmigrantes entre nosotros

Cuando la Escritura aborda temas relacionados con personas que están viviendo en una tierra que no es de ellos, utiliza un vocablo que se traduce generalmente al español como “extranjero” o “foráneo”.

Probablemente no hay declaración más clara de la manera que Dios ve a los inmigrantes que el Salmo 146:9.

El Señor protege al extranjero y sostiene al huérfano y a la viuda, pero frustra los planes de los impíos (NVI).

Dios ve a los inmigrantes y a los refugiados como ve a otras personas vulnerables. El que Dios “vea por los extranjeros” implica no solo que los observa, sino también que le importan y los protege. Se define aquí como lo opuesto a lo que Dios hace por el malvado. Dios trae ruina al malvado; Dios ve por el inmigrante y el refugiado.

El Antiguo Testamento relaciona la preocupación de Dios por los inmigrantes en tierra extranjera a la experiencia de los israelitas en Egipto, cuando fueron inmigrantes/refugiados que cruzaron un límite nacional a fin de mejorar sus condiciones económicas y de sostenimiento.

Él defiende la causa del huérfano y de la viuda, y muestra su amor por el extranjero, proveyéndole ropa y alimentos. Así mismo debes tú mostrar amor por los extranjeros, porque también tú fuiste extranjero en Egipto (Deuteronomio 10:18-19, NVI).

“Cuando algún extranjero se establezca en el país de ustedes, no lo traten mal. Al contrario, trátenlo como si fuera uno de ustedes. Ámenlo como a ustedes mismos, porque también ustedes fueron extranjeros en Egipto. Yo soy el Señor y Dios de Israel (Levítico 19:33-34, NVI).

Los versículos de Deuteronomio y Levítico dejan claro que Dios no solo ve por los inmigrantes y refugiados, sino que Dios espera que sean tratados bien. Los versículos se acercan al tema de justicia hacia el extranjero desde dos direcciones: Dios es ejecutor de la justicia, y su pueblo no debe oprimir al extranjero. Dicho de una forma más positiva, el pueblo de Dios debe amar a los inmigrantes y a los refugiados.

Malaquías es más específico, señalando que el juicio de Dios aguarda a aquellos que maltratan a los extranjeros.

“De modo que me acercaré a ustedes para juicio. Estaré presto a testificar contra los hechiceros, los adúlteros y los perjuros, contra los que explotan a sus asalariados; contra los que oprimen a las viudas y a los huérfanos, y niegan el derecho del extranjero, sin mostrarme ningún temor” –dice el Señor Todopoderoso—(Malaquías 3:5, NVI)

La admonición de no “rechazar a los extranjeros” parece tener una relevancia especial al respecto de la situación de los inmigrantes y los refugiados en los Estados Unidos. Al menos en referencia a los israelitas, el juicio de Dios le espera a aquellos que buscan deshacerse de los inmigrantes. En otras palabras, el pueblo de Dios debe darle la bienvenida a los inmigrantes y a los refugiados.

Hay otros pasajes en el Antiguo Testamento, pero todos ellos expresan sentimientos similares.

En el Nuevo Testamento Jesús se refiere a los extranjeros en los famosos versículos al respecto de “los más pequeños de estos” sobre el juicio de las naciones.

Entonces dirá el Rey a los que estén a su derecha: “Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer, tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me dieron alojamiento; necesité ropa, y me vistieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron (Mateo 25:34-36).

El recibir al extranjero es un indicador de que la gente está viviendo de acuerdo a la voluntad de Dios. Ellos están más enfocados en el reino de Dios que en las fronteras de este mundo.

El famoso pasaje de Jesús nos dice que amemos a Dios con todo nuestro ser y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Un intérprete de la ley preguntó entonces: “¿Quién es mi prójimo? Jesús respondió contando la historia del “buen samaritano”, la cual para su audiencia judía de esos tiempos puede ser vista en términos contradictorios. Una persona fue golpeada y dejada al lado del camino por muerta, dos paisanos judíos ignoraron su ruego, pero el samaritano, un extranjero repudiado, hizo todo lo que pudo por ayudar al hombre herido. Jesús preguntó:

¿Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?

–El que se compadeció de él —contestó el experto en la ley.

--Anda entonces y haz tú lo mismo –concluyó Jesús (Lucas 10:36-37).

En otras palabras, ser el prójimo de una persona no conoce barreras, sean estas raciales, étnicas o nacionales. Debemos amar a todas las personas como nos amamos a nosotros mismos, incluyendo a inmigrantes y a refugiados. Y sabemos por las Escrituras que amar es más que decirlo de palabra; es mostrarlo con acciones.

Jesús, por supuesto, había sido un inmigrante/refugiado. Después de su nacimiento, sus padres huyeron a Palestina a los confines seguros de Egipto.

Cuando ya se habían ido [los sabios], un ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”

Así que se levantó cuando todavía era de noche, tomó al niño y a su madre, y partió para Egipto, donde permaneció hasta la muerte de Herodes. De este modo se cumplió lo que el Señor había dicho por medio del profeta: “De Egipto llamé a mi hijo” (Mateo 2:13-15).

La familia escapó la amenaza de muerte y vivió como extranjera hasta que fue seguro para ellos regresar a su pueblo.

La Biblia termina con una nota sobre la unidad del pueblo de Dios.

Después de esto miré, y apareció una multitud tomada de todas las naciones, tribus pueblos y lenguas; era tan grande que nadie podía contarla. Estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos de túnicas blancas y con ramas de palma en la mano (Apocalipsis 7:9).

Ante Dios no hay diferencia entre las personas de las naciones y tribus del mundo. Existe una unidad en la raza humana que trasciende todas las categorías que puedan separarlas.

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Las Escrituras: el respeto a la ley

La inmigración no autorizada presenta un desafío. Las personas indocumentadas simplemente no tienen los documentos legales que requiere el gobierno de Estados Unidos para estar en el país, y esto se debe a que entraron al país de maneras ilegales o porque permanecieron más tiempo de lo autorizado en él.

El apóstol Pablo dijo:

Todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridades que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por él. Por lo tanto, todo el que se opone a la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido. Los que así proceden recibirán castigo (Romanos 13:1-2).

En resumen, Dios es quien permite la autoridad del gobierno, y las personas deben respetar la autoridad. Esa autoridad se expresa de numerosas maneras, incluyendo las leyes que establece el gobierno. El quebrantar las leyes gubernamentales es resistir la autoridad, lo cual, como señala Pablo, traerá juicio.

El que un inmigrante indocumentado quebrante la ley no debe tomarse a la ligera. Es un asunto serio que una persona quebrante a sabiendas las leyes gubernamentales. Si el pasaje a los romanos se tomara de manera aislada, los ciudadanos cristianos de los Estados Unidos enfrentarían el desafío de balancear las palabras de la Biblia sobre el trato a los inmigrantes con la exhortación de Pablo a obedecer la ley.

Romanos 13:1-2 parece, sin embargo, requerir de una interpretación mayor, pues puede haber leyes no cristianas y hasta gobiernos malvados. La Escritura testifica que Dios usa a los gobiernos malvados, tales como el de Asiria, para castigar a Israel, el pueblo escogido de Dios; pero los gobiernos malvados no son el problema en el debate de inmigración; es una cuestión de leyes.

Nunca debemos permitir que un pasaje bíblico aislado articule nuestra reacción ética hacia el mundo a nuestro alrededor.

Pablo también escribió:

Si alguno de ustedes tiene un pleito con otro, ¿cómo se atreve a presentar demanda ante los inconversos, en vez de acudir a los creyentes? ¿Acaso no saben que los creyentes juzgarán al mundo? Y, si ustedes han de juzgar al mundo, ¿cómo no van a ser capaces de juzgar casos insignificantes? ¿No saben que aun a los ángeles los juzgaremos? ¡Cuánto más los asuntos de esta vida! Por tanto, si tienen pleitos sobre tales asuntos, ¿cómo es que nombran como jueces a los que no cuentan para nada ante la iglesia? (1 Corintios 6:1-4).

Los creyentes genuinos tienen una sabiduría única que excede por mucho el entendimiento del estado “injusto”. Los seguidores de Cristo no deberían necesitar que el Estado les diga lo que es correcto o incorrecto.

En cambio, hablamos con sabiduría entre los que han alcanzado madurez, pero no con la sabiduría de este mundo ni con la de sus gobernantes, los cuales terminarán en nada. Más bien, exponemos el misterio de la sabiduría de Dios, una sabiduría que ha estado escondida y que Dios había destinado para nuestra gloria desde la eternidad. Ninguno de los gobernantes de este mundo la entendió, porque de haberla entendido n

Pablo desecha la sabiduría de “los regidores de estos tiempos” y nos recuerda a sus lectores que los regidores de estos tiempos y lugares, encarnados en Roma, “crucificaron al Señor de gloria”.

¿Como conciliamos Romanos 13 con 1 Corintios? Son cartas del mismo escritor, quien hace referencia a las mismas autoridades.

Pablo parece estar diciendo lo siguiente:

  • Respeten a las autoridades gubernamentales porque …

  • Dios lo ha permitido en su providencia;

  • Porque sirve para que se cumpla la importante función de establecer orden, y

  • El Estado no debe ser resistido a la ligera.

Los seguidores de Cristo, sin embargo, son dueños de una sabiduría que está por encima de la sabiduría de los gobernantes:

  • No se sorprenda cuando los gobiernos no son sabios o incluso sean malvados;

  • Comprenda la importancia del papel que usted juega;

  • Los gobiernos rigen solo por un cierto tiempo; perecen pronto, y

  • Un gobierno fue el que crucificó a nuestro Salvador.

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La política de inmigración de los EE.UU.

La Constitución de los Estados Unidos le da al Congreso el poder de regular la  ciudadanía y la inmigración (Artículo 1, Sección 8):

“Establecer una Regla de Ciudadanía uniforme …”.

Una frase constitucional sobre quién es elegible para ser presidente inicialmente estableció también una comprensión general de lo que significaba la ciudadanía (Artículo 2, Sección 1):

“Ninguna persona excepto un ciudadano natural o nacido en los Estados Unidos, al momento de la adopción de esta Constitución, será elegible para la Oficina de la Presidencia …”.

Pero antes de la Guerra Civil, los estados individuales tenían libertad de controlar la naturalización y reconocer la ciudadanía.

La ratificación de la Enmienda 14a en 1868 dio como resultado cambios y consistencia a la comprensión de lo que significaba el concepto de ciudadanía, especialmente en cuanto a la liberación de esclavos. La Sección 1 dice:

“Todas las personas nacidas o naturalizadas en los Estados Unidos y sujetas a la jurisdicción de este, son ciudadanos de los Estados Unidos y del estado dentro del que residen. Ningún estado debe promulgar o imponer ley alguna que reduzca los privilegios o inmunidades de los ciudadanos de los Estados Unidos; ni tampoco debe privar a ninguna persona de la vida, la libertad o la propiedad, sin el proceso debido de la ley; ni negar a persona alguna en su jurisdicción la protección equitativa de la ley”.

En resumen, las personas nacidas en los Estados Unidos y aquellas que obtienen la naturalización, son ciudadanos completos. Y todos los ciudadanos y quienes no lo son reciben igual protección bajo la ley y el “debido proceso” en nuestro sistema legal.

Esta es la base constitucional para el complejo conjunto de leyes y regulaciones que impactan al fenómeno de la inmigración en los Estados Unidos.

La apartidista Oficina de Presupuesto del Congreso o Congressional Budget Officenos ofrece una perspectiva general de las leyes federales de inmigración actuales.

“El Immigration and Nationality Act sienta la política de inmigración de los Estados Unidos sobre la base de cuatro objetivos generales:

  • Facilitar la reunificación familiar al admitir a personas que ya tienen un miembro de su familia viviendo en los Estados Unidos.

  • Atraer a trabajadores a fin de llenar puestos en ciertas ocupaciones para las que hay necesidad.

  • Aumentar la diversidad al admitir a personas de países con tasas históricamente bajas de inmigración a los los Estados Unidos, y

  • Proveer un refugio para personas que enfrenten el riesgo de persecución racial, religiosa o política en su país”.

Con esos objetivos, la ley federal establece límites con respecto al número de inmigrantes permitidos en varias categorías. Algunas personas obtienen el estatus de residente permanente legal y otras son admitidas con un propósito específico temporal.

Los residentes permanentes legales pueden hacerse ciudadanos a través de un proceso conocido como naturalización. Aquellos que no son residentes permanentes legales no son elegibles para la ciudadanía.

Las leyes de los EE.UU. limitan la inmigración a 675,000 residentes permanentes, con algunas excepciones para familiares inmediatos, de acuerdo al  American Immigration Council. Cada año, el Congreso y el presidente determinan un número separado de admisiones para los refugiados.

A pesar del proceso establecido para la inmigración legal a los EE.UU., muchas personas vienen al país de una manera ilegal o permanecen más tiempo del autorizado en sus visas temporales. Más de 11 millones de inmigrantes indocumentados residen ahora en los EE.UU. Daniel Kowalski del Boletín de Inmigración de Bender, ha dicho: “a la mayoría de las personas indocumentadas de la nación les encantaría ‘entrar a la línea’ para acceder al país legalmente; si tan solo pudieran”.

“Pero no pueden porque no cumplen los requisitos de ninguna categoría preferencial de visas o porque la espera de la visa puede tomar décadas. Sin un pariente que haga una petición por medio de una preferencia familiar o un trabajo que entre en la categoría de peticiones por empleo, simplemente no hay línea en la cual formarse.

“Millones de trabajos de servicios de bajo salario a nivel industrial, de manufactura y construcción son ocupados por trabajadores indocumentados que no cumplen los requisitos para obtener una visa porque el Departamento del Trabajo no certifica una escasez de “trabajadores estadounidenses” en esas ocupaciones, sean estos ciudadanos, residentes legales, refugiados u otros con autorización para trabajar.

Los extranjeros indocumentados no son criminales, a pesar de que eso sea lo que usted comúnmente escuche.

El cruzar los EE.UU. sin autorización y vivir sin los documentos requeridos no es una ofensa criminal, es una ofensa civil. El llamarlos criminales significa tratar de incluir a una persona indocumentada con aquellas que violan las leyes criminales federales y estatales.

La Sección 1325del código de los EE.UU., que tiene que ver con la entrada impropia de los extranjeros, afirma que quienes las violen incurrirán penas civiles.

Las ofensas civiles y criminales se diferencian generalmente por la naturaleza de la ofensa y el castigo estimado. Criminal-law.freeadvice.com esclarece el asunto para aquellos de nosotros que no somos abogados.

Las ofensas civiles involucran asuntos de violaciones administrativas. La Comisión Federal de Comercio (Federal Trade Commission) frecuentemente impone multas civiles a compañías que violan los estatutos al consumidor. Por ejemplo: si una organización descuidadamente reporta información de crédito incorrecta sobre varios consumidores, puede ser multada por esa violación. Otro ejemplo de ofensa civil es el desacato a la corte. Esto puede surgir en cualquier asunto civil, pero es a menudo usado en asuntos de ley familiar. Si se le ordena a un padre que pague una pensión alimenticia, pero falla en hacer pagos y cumplir con su obligación, el otro padre puede proceder a demandar para imponerle una sanción de desacato….

Las ofensas criminales, por otro lado, surgen de la violación de reglamentos locales o estatales, o estatutos federales que prohíben cierta conducta. Una ofensa criminal puede involucrar una multa, un arresto o el confinamiento en cárcel o en prisión.

Las ofensas criminales,

Las ofensas civiles, tales como violación de las leyes de inmigración, pueden castigarse con una condena de cárcel, pero eso no vuelve al prisionero un criminal.

Esta distinción entre lo civil y lo criminal es la base del debate que rodea a las leyes y ofensas de inmigración. Debido a que cruzar nuestras fronteras no es un delito criminal, las personas indocumentadas no son criminales, a menos que cometan ofensas criminales en los Estados Unidos.

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Cómo hablar sobre inmigración

Los Estados Unidos están involucrados en una amplia y a menudo incendiaria discusión sobre inmigración. La Comisión de Vida Cristiana de los Bautistas de Texas declara que los inmigrantes, sean documentados o indocumentados, deben ser cuidados y respetados como la Biblia nos instruye. También reconocemos que los inmigrantes indocumentados han quebrantado la ley. No podemos ignorar el que quebranten las leyes.

Aquellos que se adhieren a estas dos posiciones deben tener cuidado de cómo hablan de este significativo tema. Ofrecemos a continuación cuatro sugerencias sobre cómo abordar estos problemas.

  1. Las Escrituras claramente enseñan que el pueblo de Dios debe tratar a los extranjeros que viven en medio de ellos con cuidado y respeto. No hay justificación para un tratamiento grosero o lenguaje de odio hacia los inmigrantes, sean estos documentados o no.

  2. La Biblia enseña el respeto a la ley porque Dios usa al gobierno a fin de crear un ambiente seguro para que la humanidad florezca. En una democracia, es importante que siempre busquemos promover leyes justas, especialmente para las personas vulnerables.

  3. Mientras que el cuidado a los inmigrantes y el respeto por las leyes son principios bíblicos, es posible que los cristianos maduros que viven en una democracia no estén de acuerdo al respecto de los detalles específicos de las políticas de inmigración. Debemos ser respetuosos de esas diferencias y trabajar juntos a fin de promover un marco legal justo y apropiado.

  4. Los inmigrantes son personas creadas a la imagen de Dios. Al lidiar con políticas públicas, es importante tratar a los inmigrantes como la creación de Dios. La mayor parte de ellos está escapando de circunstancias desesperadas causadas por carencias económicas, corrupción gubernamental y violencia a manos del elemento criminal en sus países de origen. Necesitan de nuestro cuidado y compasión.

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Ministerio a los inmigrantes 

Ministerio a los refugiados

Apoyamos a los refugiados como resultado de un llamado a seguir a Cristo y a servir a aquellos en necesidad: “al extranjero entre nosotros”. El espíritu cristiano de bienvenida y amor es lo que hace a Estados Unidos grande, afirman Patty Lane y Kathryn Freeman en un artículo de blog. Queremos para nuestro prójimo que es refugiado lo mismo que Daniel quiso, y lo mismo que María y José quisieron para Jesús cuando huyeron a Egipto: seguridad y la habilidad de vivir su llamado.

Debido al riesgo limitado y a la magnitud de la crisis humanitaria que estamos enfrentando, esperamos que otros se unan a nosotros en nuestra petición de oración para que el presidente Trump reconsidere la magnitud y el efecto de esta orden y trabaje con los líderes del Congreso a fin de diseñar una solución que refuerce la seguridad de los Estados Unidos sin causar retrasos innecesarios a los refugiados que escapan de la violencia, o ignorar los valores tradicionales norteamericanos.

Patty Lane, Directora del Ministerio Intercultural de los Bautistas de Texas, ofrece seis maneras prácticas de ayudar a los refugiados.

1. Conozca a las agencias de relocalización en su comunidad

Las agencias de relocalización son el primer punto de contacto con los refugiados. Estas agencias ayudan a las familias de refugiados a encontrar vivienda, trabajo y a familiarizarse con su nuevo hogar. La mayoría de las agencias de relocalización cuenta con trabajos voluntarios para personas que desean ayudar. Las Caridades Católicas y World Relief(Socorro Mundial, en español) son dos de las agencias cristianas más grandes. La mayoría de las siguientes oportunidades están disponibles en las agencias de relocalización.

2. Ayude a las personas a buscar oportunidades de trabajo

Comuníquese con el personal de las agencias de relocalización si usted es el propietario de un negocio y cuenta con trabajos disponibles. Las agencias de relocalización como World Relief y las Caridades Católicas siempre necesitan oportunidades de empleo para sus clientes. El trabajar en un lugar con jefes cristianos puede ser una experiencia que transforme sus vidas y las de sus familias.

3. Ofrezca transportación

La transportación es una necesidad apremiante. Les toma mucho tiempo a los refugiados aprender a conducir. Las iglesias pueden ayudar fácilmente al proporcionar transportación, pues casi todos sus miembros conducen y tiene acceso a un automóvil. Los voluntarios son siempre bienvenidos. Contacte a la agencia de relocalización local, a la congregación o ministerio de refugiados, y ellos sabrán exactamente cómo les puede ayudar en su ministerio. No olvide que al ayudarles con transportación usted puede hacer nuevas amistades y compartir con ellos su vida.

4. Proporcione ayuda para el cuidado de salud

¿Hay en su iglesia miembros que trabajen en el campo de la medicina? Las comunidades de refugiados necesitan cuidado médico. Los doctores, dentistas, enfermeras, etc. en las iglesias son muy necesarios, especialmente los proveedores que ofrecen transportación. Colabore con las iglesias de refugiados a fin de organizar una clínica de salud un sábado y se dará cuenta que no solo usted puede ser una bendición a los refugiados, sino que usted también será bendecido.

5. Ayude como compañero de conversación

Muchos refugiados necesitan tomar clases de inglés como segunda lengua. Para ayudar como compañero de conversación no se requiere entrenamiento, solo el deseo de conversar para practicar el inglés. El ministerio Literacy Connexus es un gran recurso. Visite su página webpara saber más sobre cómo puede involucrarse.

6. Ore

Ore por los refugiados aquí y en todo el mundo. Ore específicamente por sus necesidades físicas y espirituales, y para que conozcan a Dios a pesar del trauma y la desesperación que han experimentado. Ore para que vengan a Dios y para que los cristianos seamos como las manos y pies del Señor en sus vidas. Ore para que a medida que conozcamos a más refugiados, Dios nos transforme a nosotros también; que nos haga más compasivos y misericordiosos; que veamos a través de los ojos de Dios y veamos al mundo como Él lo ve. Ore para que Dios le dé oportunidades de conectarse con refugiados.

Cuando sirva, recuerde, lo más importante que un refugiado necesita es recibir amor y confianza. Esto puede significar una simple sonrisa o una mano que brinda ayuda. Sea amigable. Un verdadero amigo que los vea como las personas que son, con sus propias historias particulares, facilita la creación de amistades y la ayuda a ajustarse a su nuevo hogar. Los siguientes son materiales útiles:

Estos son algunos recursos de ayuda:

Siéntase en libertad de comunicarse con su asociación local o conmigo a la oficina en la Convención General Bautista de Texas.

Patty Lane es Directora de Ministerios Interculturales de los Bautistas de Texas. Contáctela en patty.lane@texasbaptists.org o al (214) 828-5372.

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Servicios para inmigrantes (ISAAC)

El Proyecto ISAAC (Centro de Ayuda y Servicios de Inmigración) de la Comisión de Vida Cristiana se enfoca en equipar a las iglesias y a otras organizaciones a involucrarse con la comunidad inmigrante en un abanico de opciones ministeriales.

Como punto de partida, el Proyecto ISAAC provee información sobre inmigración desde una perspectiva cristiana. Ya sea por medio de visitas personales, sermones, información en la página web, boletines informativos, o Facebook, el personal del Proyecto ISAAC ayudará a que su organización “separe el trigo de la cizaña” al respecto de un amplio rango de temas y tópicos de inmigración.

  • Asistencia para obtener entrenamiento sobre leyes de inmigración y completar el proceso de “reconocimiento” y “acreditación” con el Departamento de Justicia

  • Ayuda con ESL (English as a Second Language: Inglés como Segundo Idioma), ciudadanía u otros programas

  • Educación e información sobre temas de inmigración

Enlace a la página web del Proyecto ISAAC:

http://isaacproject.org/

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Discurso de civilidad

Las Escrituras hablan sobre cómo debemos lidiar unos con otros.  Santiago nos da un consejo simple pero poderoso:

Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere (Santiago 1:19-20, NVI).

El apóstol Pablo escribió lo siguiente a los cristianos en Efesios, pero podemos aplicarlo también a todas nuestras relaciones:

Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo (Efesios 4:31-32, NVI).

La humildad es una virtud tan importante. El autor de Proverbios dijo: “Antes del quebrantamiento se eleva el corazón del hombre, y antes de la honra es el abatimiento” (Proverbios 18:12, NVI). Y Pablo escribió estas palabras:

Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido, siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz (Efesios 4:1-3, NVI).

Las Escrituras nos dicen que cuidemos nuestras palabras, pero también nos dicen que le digamos a Dios nuestras preocupaciones y que escuchemos la voz de Dios a través de la Palabra y el Espíritu. Timoteo escribió lo siguiente:

Así que recomiendo, ante todo, que se hagan plegarias, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos, especialmente por los gobernantes y por todas las autoridades, para que tengamos paz y tranquilidad, y llevemos una vida piadosa y digna (1 Timoteo 2:1-2, NVI)

Jesús le dijo a sus seguidores que lo escucharan, y él les prometió guardarlos.

Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano (Juan 10:27-28, NVI).

Cuando lidiamos con problemas en un ámbito social más amplio, las Escrituras nos guían doblemente: en primer lugar, a forjar nuestra visión de mundo, y en segundo, a saber cómo relacionarnos con los demás, especialmente con aquellos con quienes estamos en desacuerdo.

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